El desempeño laboral es la eficacia que tienen los empleados a la hora de realizar sus tareas. A mejor desempeño laboral mayor calidad en las tareas realizadas y mayor probabilidad de conseguir objetivos con éxito.
Las empresas deben medir el desempeño de sus trabajadores para conocer la calidad de su trabajo y, en el caso de detectar deficiencias, ser capaces de proponer acciones que mejoren ese desempeño.
En este artículo hablamos del desempeño laboral, sobre cuándo se debe evaluar y cómo podemos hacerlo.
ÍNDICE
¿Qué es el desempeño laboral?
El desempeño laboral refleja la calidad con la que realizamos una tarea en el trabajo. Este desempeño se determina por la destreza natural de una persona para realizar ciertas tareas, así como por sus conocimientos técnicos sobre la misma.
Sin embargo, existen otros factores que afectan al desempeño de un profesional como pueden ser: el ambiente laboral, la motivación del empleado, el nivel de estrés laboral al que está sometido… estas condiciones hacen que podamos tener un desempeño laboral deficiente.
Por otro lado, un buen dimensionamiento de tareas, un buen clima laboral y un buen liderazgo pueden aumentar considerablemente el buen desempeño de empleados y equipos.
Según Workplace Testing “El desempeño laboral se ve reflejado en aspectos que afectan al crecimiento de la organización, y a su capacidad de expansión y producción”
Así, el desempeño laboral, su medición y su análisis son imprescindibles para que las empresas sigan creciendo en el contexto actual en el que vivimos.
¿Qué factores afectan al desempeño laboral?
El desempeño laboral depende de factores intrínsecos al empleado pero también extrínsecos a él. Los primeros están relacionados con las capacidades propias de la persona y su estado en la empresa. Los segundos son condicionantes del lugar de trabajo y de relación con los compañeros.
Según Diamantidis & Chatzoglou, 2019 en su estudio para la Universidad de Sheffield, los factores que más afectan al desempeño laboral son:
Clima laboral
El ambiente de trabajo es clave para contar con un buen desempeño laboral, tanto a nivel de equipo como a nivel de cada empleado. Un buen clima laboral afectará positivamente a la productividad y a la consecución de objetivos. Esto es, porque está directamente relacionado con la buena comunicación y la ausencia de conflictos graves.
Liderazgo
La manera en la que se lidera un equipo afecta directamente al desempeño del mismo. El liderazgo es responsable del reparto de objetivos y tareas, de la comunicación transversal entre departamentos y con la dirección. También es responsable de afianzar la cultura organizacional y los valores de la empresa en los empleados a su cargo. Todo ello, si se realiza de manera eficaz contribuye a un buen desempeño laboral.
Adaptabilidad
Los empleados que se sienten más capaces de adaptarse a los cambios y a enfrentarse a situaciones complejas tienen mejor desempeño laboral. Las personas cuya personalidad profesional se crece ante las adversidades son las más adecuadas para llevar a cabo tareas de gran dificultad o resolver situaciones imprevistas.
Motivación
Un equipo motivado, con personas capaces de automotivarse será más eficaz a la hora de conseguir sus objetivos. La empresa puede dar herramientas para que sus empleados desarrollen habilidades para la motivación, como la autonomía. También puede poner en marcha acciones que reconozcan los logros de los empleados de manera que mejore el rendimiento y, por tanto, el desempeño de los mismos.
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¿Cómo se mide el desempeño laboral?
Para medir el desempeño laboral existen múltiples herramientas y metodologías. Muchas de ellas consisten en el uso de un software de recursos humanos que recopila datos cada cierto tiempo y que, alimentado correctamente, arroja informes de desempeño que nos sirven para evaluar a nuestros empleados.
A continuación desglosamos los pasos a seguir para medir el desempeño laboral, de una manera general, independiente de si utilizas métodos físicos o métodos digitales.
Paso 1: Fijar los objetivos a medir.
Primero debemos saber qué queremos medir y cada cuánto vamos a hacerlo. Los objetivos nos permitirán saber si el empleado ha tenido un desempeño acorde al esperado o si tiene que mejorar.
Una buena práctica con respecto a los objetivos, es que el empleado sepa en todo momento qué se espera de él. No solo en su puesto de trabajo, a nivel global, también en cada proyecto asignado.
Podemos establecer objetivos de diferente índole
- Objetivos según puesto de trabajo (DPT).
- Objetivos según proyecto a cada equipo o empleado.
- Objetivos de crecimiento, se trata de objetivos que sobrepasan el mínimo exigido, pero que nos ayudan a detectar el potencial de los empleados y oportunidades de desarrollo.
Paso 2: Medir el desempeño.
Una vez fijados los objetivos y conocidos estos por todas las partes implicadas, hemos de recabar datos para saber si se han cumplido o no. Algunas de las herramientas para hacerlo son:
Feedback 360
Este proceso, según SHRM, recoge información del líder de cada empleado, de sus compañeros y de sus subordinados sobre su comportamiento e impacto en el trabajo. Este tipo de medición es apropiado sobre todo para orientar el desarrollo de un empleado.
Competencias
Este tipo de proceso se centra en medir el desempeño con respecto a competencias laborales específicas para cada puesto, en vez de con respecto a tareas o comportamientos.
Gestión por objetivos
Se determinan objetivos estratégicos de manera colaborativa entre la dirección, los diferentes departamentos y los individuos. Los empleados son evaluados anualmente según los resultados obtenidos, en comparación con los objetivos propuestos. Este tipo de medición permite tener una visión del desempeño laboral de cada empleado de manera continua y en relación a cada escala de la empresa.
Paso 3: Planes de mejora
Desde la empresa debemos proponer planes para mejorar el desempeño de los empleados. De esta manera mejoraremos la eficiencia global de los servicios prestados a nuestros clientes, mientras nuestros equipos siguen desarrollándose profesionalmente.
Existen modelos predeterminados para dar feedback al empleado sobre su desempeño, así como para proponer acciones de mejora que le motiven.
La comunicación de los objetivos y los resultados de desempeño debe ser algo constante entre líderes y empleados. Se debe realizar de manera asertiva y siempre intentado sacar lo mejor de cada persona que trabaje en nuestra organización. Solo así conseguiremos que se mantengan comprometidos con sus tareas y felices en su puesto.
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Conclusión
El desempeño laboral determina la calidad y agilidad con la que un empleado puede alcanzar ciertos objetivos propuestos por la empresa.
El desempeño de cada equipo y persona depende de diversos factores, los más destacados son el clima laboral, la motivación, el liderazgo y la adaptabilidad. Pero existen otros como la autonomía o el reconocimiento de logros por parte de la empresa.
Medir el desempeño es esencial para conocer la eficacia actual de nuestros equipos y proponer planes para mejorarla. Solo así podremos seguir crecimiento y garantizar, por un lado, la calidad del servicio a nuestros clientes, por otro el compromiso y bienestar de nuestros empleados.

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