El estrés laboral, lamentablemente, está presente en multitud de organizaciones, pero puede que en muchas de ellas no se haya detectado. Los responsables de recursos humanos de las empresas deberán saber reconocer los síntomas del estrés laboral en sus empleados para prevenirlo. En caso de aparecer, deberán aportar soluciones efectivas para eliminarlo.

En este artículo te damos las respuestas para reconocer, detectar y prevenir el estrés laboral en tus equipos y líderes.

¿Qué es el estrés en el trabajo?

El estrés laboral es una respuesta fisiológica que una persona sufre cuando el nivel de exigencia en el trabajo supera sus conocimientos o capacidades. Esta respuesta fisiológica se produce en un estado de tensión nerviosa que implica reacciones nocivas. Tanto emocionales, como físicas.

Según la Fundación Europea para las Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo un 28% de los trabajadores europeos padece algún tipo de estrés laboral. –

 

¿Cuáles son los tipos de estrés laboral?

Esencialmente hay 3 tipos de estrés: estrés agudo, estrés agudo episódico y estrés crónico. Esta clasificación del estrés también se puede aplicar al estrés en el trabajo. Concretamente, tiene que ver con su duración y también con su desencadenante.

 

Estrés agudo:

Se trata del estrés a corto plazo que produce una situación concreta y puntual. Surge de exigencias del pasado reciente y de presiones anticipadas futuras.

En el ámbito laboral puede aparecer, por ejemplo, por la pérdida de un contrato importante, problemas ocasionales con un compañero de trabajo o por tener que cumplir cierto plazo de entrega de un proyecto.

Este tipo de estrés laboral puede ser positivo si se enfrenta como un reto o como la oportunidad de afrontar un problema y solucionarlo.

 

Estrés agudo episódico:

Si una persona sufre estrés agudo de manera frecuente, este se denomina estrés agudo episódico. Surge de preocupaciones constantes o de asumir más responsabilidades de las que se pueden gestionar.

Este tipo de estrés en el trabajo, llevado con paciencia, puede ser positivo en tanto que nos puede permitir ser resistentes a cambios constantes. Esto es, porque nos mantiene alerta en la incertidumbre.

Sin embargo, puede ser altamente peligroso por los altibajos emocionales que puede suponer. Es un tipo de estrés al que tenemos que estar muy alerta.

Estrés crónico:

Es el estrés constante y agotador que sufre una persona por circunstancias de tensión prolongadas. Sus efectos se acumulan poco a poco, dando lugar a consecuencias físicas y mentales que pueden ser graves a medio o largo plazo.

En el trabajo, este tipo de estrés puede producirse por un mal ambiente de trabajo continuo, acoso laboral o inestabilidad.

Este es el tipo de estrés que no queremos que aparezca bajo ningún concepto en nuestros equipos. Esto es, porque siempre se trata de un estrés negativo que puede afectar a otros aspectos de la vida de las personas, no solo el laboral.

¿Cuáles son los síntomas del estrés laboral?

Los principales síntomas del estrés laboral pueden ser psicológicos, conductuales o físicos. Entre ellos están la inseguridad, la ansiedad o la tensión muscular. Depende del tipo de estrés que estén sufriendo nuestros empleados los síntomas pueden ser más o menos intensos.

Síntomas psicológicos:

  • Nerviosismo
  • Miedo al error
  • Percepción negativa de uno mismo
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Agonía emocional
  • Dificultad de concentración
  • Aburrimiento

Síntomas conductuales:

  • Irritabilidad
  • Desinterés por relacionarse
  • Actitud cínica
  • Impaciencia
  • Abuso de sustancias como café o alcohol

Síntomas físicos:

  • Migrañas
  • Dolores tensionales
  • Hipertensión arterial
  • Presión el pecho
  • Molestias de estómago
  • Mareo y náuseas

Como decíamos, estos síntomas pueden ser más o menos graves. También pueden ser más o menos prolongados en el tiempo, dependiendo del tipo de estrés que se sufre.

Por ejemplo, si hablamos de estrés laboral agudo, lo más habitual es encontrarnos con personas que, puntualmente, están más irritables con sus compañeros, se quejan de dolores musculares o de estómago, o tienen dificultad para dormir.

Sin embargo, si hablamos de estrés laboral prolongado, ya sea del tipo episódico o crónico, nos encontraremos con personas irascibles con compañeros y jefes, con actitud cínica cada vez que se encomienda una tarea o con desinterés absoluto en relacionarse con otras personas de su entorno laboral.

En momentos de alta gravedad, se pueden producir absentismos prolongados o bajas frecuentes de personas con estrés crónico en el trabajo.

¿Qué es lo que provoca el estrés laboral?

Las causas más comunes del estrés en el trabajo son 4: alta carga de trabajo, recursos insuficientes, condiciones insatisfactorias y relaciones problemáticas. Aquí las explicamos:

1. Alta carga de trabajo:

Si existe una alta carga de trabajo de manera prolongada esto se traducirá en jornadas de trabajo excesivas, fechas de entrega límite y objetivos inalcanzables para los empleados. Todo ello, si no se controla y no se recompensa, hará que nuestros equipos estén cada vez más desgastados.

2. Recursos de trabajo insuficientes:

Algunas veces no somos conscientes de que los recursos que tienen nuestros equipos para hacer su trabajo no son adecuados. Podemos detectar puntos de mejora sobre los recursos dados a nuestros empleados, con la medición del engagement laboral.

En caso afirmativo, si el trabajo no está optimizado los empleados incurrirán en tareas repetitivas, habrá malos entendidos con otros compañeros y la calidad de los resultados obtenidos será deficiente.

Esto puede provocar frustración y ansiedad a muchas personas que, aunque estén implicadas en su trabajo, se vean agotadas por las dificultades innecesarias de muchas tareas.

3. Condiciones de trabajo insatisfactorias:

Las personas necesitamos avanzar en nuestras responsabilidades y objetivos profesionales. Esto es algo que cada vez se exige más por parte de candidatos y empleados de manera explícita. De ahí la proliferación de planes de carrera para mejorar el proceso de selección de talento.

Así, si nuestros empleados tienen unas expectativas salariales que no se cumplen, si no recompensamos su esfuerzo ni añadimos flexibilidad a las jornadas de trabajo, perderemos talento. Por supuesto, no sin antes tener empleados desmotivados y devastados por el estrés.

4. Relaciones personales problemáticas:

Si no hay un buen ambiente de trabajo (esto lo podemos saber gracias a encuestas de clima laboral) y se producen tensiones entre compañeros y líderes, nuestros equipos pueden sentirse desamparados y agobiados. Además, está demostrado que el estrés laboral se presenta con fuerza si no recibimos apoyo de los colegas de trabajo en ciertas tareas y nos sentimos solos afrontando los retos del día a día.

 ¿Qué consecuencias tiene la presión laboral en un trabajador?

La presión laboral excesiva puede llevar a consecuencias muy graves tanto para el propio trabajador como para la empresa. Cuando el estrés es crónico en el lugar de trabajo, puede desencadenar el síndrome de burnout.

Las empresas pueden estar atentas a los siguientes indicadores para saber detectar el estrés de sus empleados:

  • Absentismo laboral.
  • Elevada rotación del personal.
  • Problemas disciplinarios.
  • Violencia y acoso psicológico.
  • Menor productividad.
  • Errores y accidentes.
  • Mayores costes de indemnización o atención sanitaria.

Desde el punto de vista de las personas que sufren estrés estas pueden sufrir patologías o enfermedades de manera recurrente, así como trastornos psicológicos que requieran tratamiento.

Es imprescindible saber detectar los síntomas del estrés en nuestros empleados. Deberemos estar atentos a las condiciones individuales de las personas que forman nuestra organización y a los indicadores objetivos que pueden alertarnos de esta situación.

¿Cómo prevenir el estrés laboral desde la empresa?

Las empresas deben tratar el estrés laboral como cualquier otro riesgo para la salud y la seguridad en el lugar de trabajo. Pues el estrés negativo en el entorno laboral es evitable si se adoptan las medidas adecuadas.

Algunas de las medidas que propone la Agencia Europea de la Seguridad y Salud en el trabajo son, entre otras: organizar mejor el tiempo de trabajo, recompensar los esfuerzos o mejorar la comunicación con los empleados.

4 Acciones para prevenir el estrés laboral desde la empresa

Hay 4 tipos de acciones que te ayudarán a prevenir el estrés laboral de tus empleados:

  • Distribución adecuada de funciones:

Cada empleado debe conocer muy bien cuáles son sus funciones y objetivos. Si contamos con unas DPTs claras, no tendremos problemas en este sentido. Si un empleado tiene claras sus tareas y qué se espera de él tendrá menos estrés negativo.

  • Desarrollo del empleado:

Aportar formación a nuestros empleados, a la vez que aumentamos sus responsabilidades les ayudará a sentirse motivados. Verán los nuevos proyectos como un reto y afrontarán las dificultades con un enfoque positivo del estrés.

  • Comunicación:

Mejorar la comunicación y establecer canales para escuchar las preocupaciones de los equipos nos alertará previamente de posibles problemas de estrés. A su vez, también ayudará a mejorar la eficacia de nuestros procesos desde la perspectiva de quien está día a día en sus tareas.

  • Liderazgo:

Los líderes de equipo tienen la llave para prevenir y detectar los efectos nocivos del estrés. Podemos aportarles formación que les ayude a mejorar sus habilidades de liderazgo. Como comunicar mejor, reconocer el trabajo realizado y gestionar posibles conflictos. De esta manera, el equipo sentirá motivación y estabilidad.

 

Conclusión

El estrés laboral en su sentido negativo puede evitarse si la empresa da herramientas para detectarlo. Una gestión adecuada de los recursos humanos de la empresa puede ayudarnos a dar esas herramientas.

Por ejemplo, aportar formación a líderes y equipos, plantear itinerarios de desarrollo interno o contar con DPTs efectivas, son puntos clave que te ayudarán a prevenir el estrés en tus empleados.

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