El micromanagement en la empresa hace referencia a la forma de dirigir ejerciendo un control excesivo sobre el resto del equipo. Dicho de otro modo, un micromanager es aquel “jefe” que no se fia ni delega en sus empleados, que necesita tenerlo todo controlado, que pone en entredicho la profesionalidad y las decisiones de los demás, etc.

En la actualidad, es importante evitar el desarrollo del micromanagement en las empresas, pues este tendrá un impacto notablemente negativo en la motivación, la creatividad, el bienestar y la productividad de los empleados. A continuación, desarrollamos cuáles son las consecuencias de este modelo de liderazgo, algunos ejemplos y, también, las soluciones.

Consecuencias del micromanagement en la empresa

Falta de motivación del equipo

Cuando los empleados se sienten acorralados, y se da cuenta de que hagan lo que hagan, siempre se les va a exigir más, a controlar, a vigilar… Es entonces cuando estos pierden su motivación e ilusión por el trabajo que realizan.

Menor creatividad

El micromanagement limita la creatividad porque el empleado no se siente con libertad de innovar o proponer nuevas ideas. Simplemente, se ciñe a las órdenes y directrices que el micromanager le hace llegar.

Descenso de la productividad

Tener que dar explicaciones del trabajo realizado cada poco tiempo, consume tiempo y recursos por parte del empleado. Por este motivo, es posible que disminuya la productividad pues, el empleado está más enfocado en justificar cada paso que da, que en seguir avanzando en sus tareas.

Mal clima laboral

El micromanagement tiende a dañar las relaciones interpersonales en el entorno de trabajo. Esto ocurre porque se generan situaciones tensas y de estrés, que entorpecen la comunicación y la buena relación entre compañeros y, por supuesto, entre “jefe” y empleados.

Aumento de costes

En última instancia, esta forma de gestionar talento puede desencadenar un coste económico considerable para la empresa. ¿Por qué? Porque los líderes necesitan emplear más tiempo y recursos a supervisar el trabajo de los empleados. 

En definitiva, el micromanagement dentro de la empresa perjudica la motivación, la creatividad, la productividad, el clima laboral, la comunicación interna y aumenta los costes económicos para la empresa.

Además, esta forma de gestión puede llegar a causar graves daños en la salud mental del empleado. Puesto que le genera una situación de estrés, inseguridad, desmotivación y alerta constante.

6 ejemplos de micromanagement

Cuando hablamos de micromanagement, hablamos del estilo de gestión que tienen algunos líderes, que necesitan controlar y vigilar muy de cerca el día a día en el trabajo y en su empresa.

A continuación, enumeramos 6 ejemplos concretos de micromanagement que te ayudarán a entender a qué hace referencia este concepto:

 

  1. Vigilar constantemente el trabajo de un empleado y hacer correcciones minuciosas. Nunca reconocer el trabajo como bien hecho.
  2. Tomar siempre la última decisión, ya sea operativa o táctica, en lugar de delegar en los miembros del equipo.
  3. Dar seguimiento al progreso de un proyecto de forma compulsiva, impidiendo que el equipo pueda desarrollar nuevos conceptos o ideas.
  4. Establecer un protocolo detallado, paso a paso, para todas las tareas a realizar, incluso aunque los empleados ya sepan hacerlas o lleven tiempo haciéndolas.
  5. Cuestionar el progreso de los empleados, haciéndoles saber que se espera mucho más de ellos.
  6. Gestionar y controlar también el tiempo de los empleados, incluso el de sus descansos.

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Consejos para evitar el micromanagement en la empresa

Existen diferentes acciones a poner en práctica para evitar el micromanagement en la empresa, por parte de los líderes y gerentes. Las más significativas son:

1. Delegar tareas y responsabilidades

Es decir, repartir y asignar tareas de forma equitativa y justa y, sobre todo, realista. Una única persona no puede pretender controlar todas las tareas existentes. Es importante aprender a delegar y confiar en el resto del equipo.

2. Fomentar la confianza

No significa tener fe ciega en los empleados, y desentenderse del trabajo diario. Todo lo contrario: significa mostrar interés, preocuparse por ellos, chuequear que todo se está haciendo bien…. Pero siempre otorgando libertad a los miembros del equipo, demostrando la confianza depositada en ellos.

3. Establecer objetivos claros y concisos

O sea, comunicar de forma clara y sencilla qué es lo que se espera del trabajo de cada empleado: en qué consisten sus tareas y funciones, los plazos de entrega, etc. Esto ayudará al empleado a organizarse de forma autónoma y a ser más productivo.

4. Emplear una actitud constructiva

Siempre y cuando se hagan críticas o correcciones sobre el trabajo de los demás, estas han de ser constructivas y fundadas. No hay que dejarse llevar por la arrogancia y la superioridad: que el trabajo lo haga otra persona, de forma distinta a cómo lo haría yo, no significa que esté mal hecho.

5. Crear un ambiente de trabajo positivo

Fomentar un buen clima laboral es imprescindible para evitar situaciones de tensión entre compañeros. Si esta iniciativa nace por parte de la empresa, los empleados se sentirán valorados, respetados y comprometidos.

6. Invertir en formación

Tanto para los equipos como para los líderes. Es importantísimo desarrollar el liderazgo positivo dentro de las organizaciones, para evitar problemas como el micromanagement. La mejor herramienta para ello es, sin duda, la formación.

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Con buena intención, y llevando a cabo las acciones anteriormente mencionadas, líderes de equipo pueden evitar el micromanagement y fomentar un ambiente de trabajo más productivo y motivador para sus equipos. Esto beneficiará, tanto a los empleados, como a la empresa.

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Conclusión

En definitiva, el micromanagement es un estilo de gestión en el que un gerente o líder de equipo se involucra excesivamente en los detalles y actividades diarias de sus subordinados, en lugar de delegar responsabilidades y permitir que los empleados trabajen de manera autónoma.

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