La brecha salarial es la diferencia de salario medio percibido entre hombres y mujeres. Se calcula de manera bruta anual o en base al salario bruto hora. Tiene múltiples causas derivadas del estado social y laboral en el que vivimos.

La brecha salarial es un indicador que nos habla de la igualdad de retribución entre géneros distintos. Lo ideal sería que fuera 0, es decir, que no hubiera ninguna diferencia entre el salario medio percibido por las mujeres y el salario medio percibido por los hombres. Pero este caso está lejos de representar la realidad.

Si bien no hay que fijarse únicamente en el indicador cuantitativo para determinar si un determinado país tiene mayor o menor igualdad retributiva, es significativo observar la evolución de la brecha salarial a lo largo del tiempo dentro del contexto social de cada país.

A continuación explicamos con más detalle qué es la brecha salarial, cómo se ocasiona, los tipos que hay y la situación en España.

¿Qué es la brecha salarial concepto?

La brecha salarial es el indicador que nos habla de la igualdad retributiva entre hombres y mujeres. Se calcula con la diferencia porcentual entre el salario medio bruto de los hombres frente al salario medio bruto de las mujeres al realizar un mismo trabajo o un trabajo de igual valor.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2018, el salario anual más habitual en el colectivo femenino era de 15.484,40€, mientras que el salario anual más habitual del colectivo masculino era de 18.470,80 €. Esta diferencia de 2.986.40 euros anuales representaría una brecha salarial de género del 16,2%.

A lo largo de los años las mujeres han ido accediendo al mercado laboral primero de manera paulatina y luego de manera creciente. Posicionándose en puestos de cada vez mayor responsabilidad y valor. Así como destacando como perfiles con grandes habilidades de liderazgo.

Sin embargo, aún perciben una remuneración menor que la de los hombres en un mismo país. Es por eso que el análisis de la brecha salarial anual nos permite no solo evidenciar esta situación de desigualdad, también proponer soluciones y determinar su impacto.

Tipos de brecha salarial

Hay dos tipos de brecha salarial, la que no tiene en cuenta condicionantes socio-económicos o laborales y se basa en datos mayoritariamente cuantitativos. Esta es la brecha salarial “no ajustada”.

La brecha salarial “ajustada” es aquella que se calcula teniendo en cuenta que existen características socio-económicas determinantes en cada país. Por ejemplo, se intentan aislar los efectos generados por variables como la edad, el tipo de contrato, nacionalidad, tamaño de la empresa…

La primera, nos ayuda a hacernos una idea, en términos absolutos, de la situación retributiva entre géneros. La segunda, nos ayuda a determinar la desigualdad retributiva puramente dicha y derivada exclusivamente de una discriminación directa.

Por otro lado, podemos calcular la brecha salarial anual o la brecha salarial por hora trabajada. La segunda nos indica cuánto se paga por el trabajo de un hombre y el de una mujer según su valía. Independientemente del número de horas totales que esté trabajando.

¿Cuál es la brecha salarial en España?

La brecha salarial no ajustada en España, según los organismos oficiales es de 19,5% para la retribución anual y de un 11,9% para la retribución por hora.

Reducir esta brecha es imperativo, y por eso se ha regulado el registro salarial obligatorio para todas las empresas.

¿Qué ocasiona la desigualdad de salario?

Hay múltiples razones por las que se genera la brecha salarial entre hombres y mujeres. Aquí presentamos las más importantes:

Mayor dedicación a cuidados

Las mujeres están presentes en jornadas laborales parciales o reducidas en mayor medida que los hombres. Lo que hace que su salario anual sea menor que al tener una jornada completa y que aumente la brecha salarial.

Esto es porque representan el género que más se dedica al cuidado de los hijos o familiares. Pero también por la dificultad de encontrar trabajos a jornada completa, según sus estudios, o porque tienen otras responsabilidades personales y familiares.

En lo relativo al tipo de jornada, CCOO concluye que el 18% de las personas trabajadoras en la UE lo hace bajo el régimen de jornada parcial. En el caso de las mujeres en España, el 25% de los contratos que tienen suscritos son para jornada parcial.

Mayor necesidad de conciliación

Por el mismo motivo por el que las mujeres tienen más jornadas parciales que los hombres, tienen menos disponibilidad para dedicar tiempo extra al ámbito laboral remunerado. En consecuencia, tienen menos posibilidades de promoción o de acceso a puestos de mayor responsabilidad.

En concreto, solo el 31% de los cargos ejecutivos a nivel global son desempeñados por mujeres, según Grant Thornton.

Los datos del INE, además, arrojan una mayor brecha salarial cuando hablamos de salarios más altos. Así, más del 50% de los hombres trabaja en ocupaciones cuyo salario medio está entre 20.000 y 30.000 euros, frente al 23% de las mujeres.

Solo el 21% de mujeres asalariadas desempeñan ocupaciones en las que su salario medio supera los 30.000 euros, frente al 30% de los hombres.

Mayor presencia en trabajos menos remunerados

Las mujeres, a pesar de estar cada vez más preparadas y contar con habilidades clave para liderar equipos o mejorar el compromiso del empleado, sabotean su futuro profesional influidas por los roles de género asignados e impuestos socialmente.

Muchas de ellas tienen miedo a ser demasiado ambiciosas o piensan que solo pueden aspirar a ciertos puestos de baja o media cualificación.

Las mujeres tienen más presencia en sectores y puestos peor remunerados. Se concentran en sectores como sanidad o educación, con un alto porcentaje de empleados públicos, y en el servicio doméstico, donde suponen más del 65% del total de ocupados.

Por el contrario, existen otros sectores de actividad con una reducida presencia de mujeres, como las industrias extractivas, la construcción, las TIC, la energía (agua, electricidad y gas) y el transporte, en los que el porcentaje de mujeres apenas llega al 20%.

Esto aumenta la brecha salarial entre hombres y mujeres al tener una presencia desigual en sectores dependiendo de su remuneración.

Conclusión

La brecha salarial entre hombres y mujeres es un hecho. Se calcula que harán falta más de 200 años para reducirla a valores insignificantes. Las diferencias retributivas entre género se deben a varios factores pero todos ellos están influidos por el rol que se asigna a la mujer en la sociedad: cuidados, crianza…

Las empresas pueden dar un paso al frente para disminuir esta brecha dentro de sus equipos realizando auditorías retributivas, implantando medidas de conciliación y flexibilidad laboral. Entre otras cosas.

Desde el ámbito público, la implantación de un plan de igualdad es obligatorio ya para cualquier tipo de empresa.

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